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5 puntos a revisar tu póliza antes de la temporada de lluvias

23 abril, 2026
5 puntos a revisar tu póliza antes de la temporada de lluvias

Cuando el Pacífico calienta: El regreso de "El Niño" y el reto de la protección

Para quienes viven en las costas de Guerrero, Sinaloa o Quintana Roo, el mar no es sólo un paisaje, es el motor de su vida. Sin embargo, los últimos reportes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la CONAGUA envían una señal de alerta: el fenómeno de "La Niña" se ha despedido, dejando la puerta abierta para el retorno de "El Niño" el verano de 2026.

A este panorama se suma el pronóstico del Servicio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua que anticipa una temporada activa de ciclones entre mayo y noviembre de este año, donde esperan entre 18 y 21 en el Océano Pacífico, y de 11 a 15 en el Océano Atlántico. 

El seguro como red de protección

A veces el seguro se ve como un gasto o un trámite obligatorio, pero ante el cambio climático, una póliza es un acto de tranquilidad propia y familiar.

Para quienes viven en un estado costero o en una zona de riesgo, estos son los aspectos que se deben revisar:

1.     Revisar bien la cobertura: Asegurarse de que la póliza de hogar o negocio incluya "riesgos             hidrometeorológicos". No dar por hecho que "daños por agua" cubre una inundación por desbordamiento o el golpe de una ola. Revisar que la suma asegurada sea suficiente para reconstruir hoy, no con precios que estén desactualizados.

2.     El Tiempo es dinero: Quienes tengan un pequeño hotel o un comercio, se recomienda preguntar por la cobertura de "pérdida de utilidades" (también conocida como pérdida consecuencial o interrupción de negocios), en caso de que algún fenómeno obliga a cerrar por un lapso de tiempo, el seguro no solo ayuda a financiar la reparación de los daños materiales, sino que ayuda a seguir pagando nóminas mientras se retoman las operaciones.

Los riesgos climáticos actuales no son una predicción, es la realidad presente. "El Niño" recuerda que la naturaleza tiene sus propios ritmos, a veces violentos. La prevención no evita el fenómeno, pero garantiza que el impacto financiero se pueda sobrellevar con la ayuda del seguro.